Morton Feldman en el Colón: reloj, detén tu camino             [O time, suspend your flight!]

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Federico Monjeau
Crítico musical

El sábado tuvo lugar uno de los momentos más esperados del ciclo Colón Contemporáneo, acaso de toda la temporada de conciertos: la ejecución en el Foyer del teatro de For Philip Guston, la obra de casi cinco horas ininterrumpidas que Morton Feldman compuso para trío: piano que alterna con celesta; flauta que alterna con piccolo y flauta en sol; y un set de vibrafón, marimba, glockenspiel y campanas. Hay un fino principio de complementariedad instrumental, como si se tratase de tres instrumentos “ampliados”.

Es interesante recordar las circunstancias de esta composición. “For Philip Guston -escribió Feldman para el estreno de 1985 en Buffalo- es una pieza literaria, dado que con ella yo me permito recordar mi pasado junto a este artista extraordinariamente dotado, que creo que fue la persona más importante en mi vida, después de mi madre, por supuesto. No creo que me hubiera convertido en artista sino hubiera tenido la suerte de conocer a Philip Guston. Nuestra amistad comenzó hacia fines del '49, con la -ahora famosa- primera muestra de expresionismo abstracto en el Museo de Arte moderno de Nueva York. Fui allí con John Cage, a quien acababa de conocer, y nos encontramos con una pintura de Philip (…) Eran las tempranas pinturas rojas. For Philip Guston comienza conmigo observando esas pinturas junto a Cage, y la melodía: Do, Sol, La bemol, Mi bemol, que deletrea Cage (en la nomenclatura anglosajona), pero no en ese orden. Se escucha a lo largo de la pieza en muchas manifestaciones (…) Esencialmente, esta es la idea de la obra".

Esta obra es también, en cierta forma, un acto de reconciliación póstumo, unilateral. A Feldman lo decepcionó profundamente la vuelta de Guston a la pintura figurativa en los ‘70 y la relación entre ellos se rompió para siempre. For Philip Guston es de 1984. El pintor había muerto cuatro años antes y Feldman quiso reparar aquella ruptura. Los trémolos de marimba y el sonido de campanas proporcionan un trazo elegíaco y ritual.

La duración extrema de la pieza clausura prácticamente la direccionalidad, pero no cierto sentido del equilibrio. La música de Feldman es como la literatura de Proust: nadie nos exige tanto (tiempo y atención), pero nadie nos da tanto a cambio. Más o menos a las cuatro horas de música, casi remedando en otra escala las proporciones de la música tradicional, el piano tiene su cadencia solista, y esa cadencia nos lleva a la última parte de la obra. Sentimos cómo los materiales se empiezan a cerrar, cómo la forma empieza a concentrarse y cómo las acciones de los tres instrumentistas convergen en una única melodía que terminará pareciendo una celestial canción de cuna, la música quizá más bella e hipnótica que se haya escrito alguna vez. El pasaje es tan extraordinario que uno no puede dejar de pensar cómo podrá el autor seguir adelante. Y Feldman da un golpe maestro: un simple toque de campanas cuyo espectro inarmónico proporciona un sutil claroscuro en medio de esa belleza dulce y desbordada; una gotita de bitter que cambia ligeramente el tono para introducirnos, a la manera de una coda, en los últimos minutos de la obra.

La entrega del Ensamble Ictus de Bélgica -el pianista Jean-Luc Fafchamps, el flautista Michael Schmid y el percusionista Miquel Bernat- no pudo ser más fluida y conmovedora. Los músicos se ubicaron en el centro del Foyer y la mayor parte del público tomó asiento en la escalinata principal, tapizada de almohadones. Un segundo público más circunstancial iba y venía, gente que entraba libremente para conocer el Foyer por el Paseo de Carruajes. También estaban los que leían o jugaban ajedrez. Todo en el mayor silencio.

El Foyer no tiene una acústica ideal, desde luego; cada tanto se oía el tránsito de la calle Libertad y ruidos varios. Pero nada parecía importar demasiado ni romper una atmósfera informalmente dichosa. Y además el Foyer proporcionó la contraparte “gustoniana”, pictórica, con una puesta de luces (Minou Maguna y Matías Sendón) proyectadas desde fuera del teatro, a la manera de un intensificado y bellísimo crepúsculo.

For Philip Guston
Intérpretes Ensamble Ictus (Bélgica): Jean-Luc Fafchamps (piano), Michael Schmid (flautas) Miquel Bernat percusión) Sala Foyer del Teatro Colón, sábado 21, de 15 a 20. Calificación Excelente.

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From the Ictus Press-Book